Cómo limpiar los palos de golf

Cómo limpiar los palos de golf

Los palos de golf son el elemento más importante a la hora de practicar este deporte en cuanto a herramientas se utilizan. Está claro que la pericia y el talento del deportista están por encima de todo, pero no hay que obviar que escoger el palo más adecuado y, por supuesto, el de mejor calidad, nos ayudará a golpear con precisión la pelota y obtener unos mejores resultados.

Quizás nunca nos hemos planteado lo siguiente: cómo limpiar los palos de golf. Pues aunque nos parezca una tontería, se trata de una de las acciones más importantes que debe conocer un buen aficionado a esta disciplina. Un palo limpio e inmaculado tendrá una precisión mayor y será tan eficaz como el primer día. Debemos tener en cuenta que tanto cuando jugamos sobre el campo o cuando transportamos nuestros palos estos entran en contacto con diferentes superficies y pueden arrastrar tierra, barro o hierba, en otros, sobre la superficie de los mismos, especialmente en la zona de las estrías.

Este tipo de interferencias provocan que el palo pierda sus cualidades y que el golpe no obtenga la precisión que le exigimos.

Por ello, si no queremos pagarle al mozo del campo de golf para que asee nuestros palos, en este artículo os vamos a explicar varias formas de poner a punto a nuestro material para jugar al golf. Desde las maneras más sencillas hasta las más sofisticadas, para que el resultado de nuestra tarjeta de golpes no se vea influido por la suciedad y el descuido de los palos, y así podamos dar los efectos deseados a nuestras jugadas.

La idea más sencilla y barata es aquella que podemos llevar a cabo nosotros mismos en casa con elementos básicos y fáciles de encontrar. Para esto solo necesitamos contar con un balde y llenarlo de agua mezclada con líquido lavavajillas. En él debemos sumergir los palos con cuidado de que el líquido no llegue a la varilla para no estropearlos. Posteriormente podemos ir limpiándolos uno a uno con un cepillo suave, intercalando el sumergido en el agua para que vaya ablandando la suciedad. Un cepillo de dientes o un cepillo de uñas podría ser ideal para este tipo de operación. Después, con agua limpia, los volveremos a aclarar y terminaremos secándolos con un trapo. Este paso final es clave, ya que un palo mojado y guardado con humedad podría llegar a oxidarse en poco tiempo, por lo que el dinero que ahorramos al limpiarlos en casa podría llegar a salirnos muy caro a la larga.

En segundo lugar, en las tiendas especializadas en este tipo de deportes podemos encontrar fácilmente un kit para limpiar los palos. Es conveniente saber usarlo para no dañar los palos, por lo que sería bueno pedirle al dependiente que nos explicase el correcto funcionamiento del mismo. En caso de no quedarnos claro, es mejor que optemos por la acción anterior, ya que como en el caso de los palos húmedos que se estropean, con el kit de limpieza podemos llegar a rayarlos con el cepillo o la escobilla metálicos y acabar perdiendo más dinero del que hemos gastado.

La opción más sofisticada es la que tiene que ver con el uso de las máquinas de limpieza por ultrasonidos de Tierra Tech. Estas máquinas se basan en el principio de ondas de alta frecuencia producidas en el líquido en el que las piezas se sumergen. La naturaleza de la energía ultrasónica proporciona el empuje físico requerido para romper los enlaces mecánicos e iónicos que establecen las partículas muy pequeñas alojadas en la superficie.

La ventaja de este tipo de sistema es que consiguen una limpieza eficaz en los puntos de más difícil acceso y además son un método rápido y sencillo de poner a punto nuestros palos de golf. La calidad de la limpieza es microscópica y ahorramos en manos de obra limpiando sin riesgos.

Este tipo de máquinas están cada día más presentes en todos los campos de golf del mundo y también podemos hacernos con una de ellas para casa si tenemos el espacio suficiente para instalarla. El garaje o el trastero podría ser una opción.

Para las varillas, un paño húmedo en casa es suficiente para dejarlas brillantes, eso sí, cuidando mucho su secado.

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