Cómo cuidar la bicicleta

Cómo cuidar la bicicleta

Si eres un aficionado al deporte, especialmente al ciclismo, sabrás de sobra, por desgracia para tu bolsillo, que las bicicletas no son unas herramientas para nada baratas y que además necesitan de un correcto mantenimiento y muchos accesorios si quieres disfrutar de una experiencia al completo. A los apasionados de esta disciplina les encanta tener su propio cuentakilómetros, sus bidones para llevar el agua, una ropa especial con la que sentirse más cómodo en el sillín, el casco por motivos de seguridad, los guantes para no hacerse daño en las manos o su propio kit de herramientas por si surge algún imprevisto durante el camino, entre otras muchas cosas que podemos comprar para nuestra bici.

Como al final todo esto resulta un agujero negro por donde se va el dinero, debemos intentar hacer un buen mantenimiento para ahorrar en otro tipo de reparaciones o en los cambios de llantas. Así, desde este artículo vamos a daros unos cuantos consejos para que no tengáis que sufrir apuros económicos para disfrutar de la bici.

– Vigila siempre el aire de las ruedas. Es muy importante para no hacer un desgaste inadecuado de las llantas. Existen medidos de presión con los que comprobar si el peso es el adecuado. Si no es así, puedes soltarlo tú mismo o, en caso de que falte, meterlo con un bombín o incluso en una gasolinera si no tienes uno en casa.

– Guárdala en lugares que estén secos, ya que la humedad pueda provocar que vuelvas a recogerla te encuentres con partes oxidadas, como pueden ser las juntas de los pedales o del manillar. Además, intenta taparla con una sábana para que no coja polvo ni aniden en ella telarañas cuando vayas a estar mucho tiempo sin cogerla por alguna lesión o por el mal tiempo del invierno. Si aun así no evitas esta suciedad, puedes pasarle una bayeta de las de microfibras, ya que no dejan restos.

– Para limpiarla en profundidad es conveniente que utilices trapos y productos especiales que venden en las tiendas de bicicletas, y que tampoco te pases al empaparlos, ya que como decíamos antes has de evitar que la humedad entre en los engranajes y que estos se oxiden.

– Engrasar la bici a menudo cuando la usas mucho es también una buena forma de cuidarla. Si la coges esporádicamente, no te olvides tampoco de hacerlo, así alargarás la vida de la misma. El engrase se puede hacer con aceites especiales destinados a este uso y con un trapo o una brocha para extenderlos. El aceite tiene que mojar un poquito la correa y también debemos sacar algunos de los tornillos y piezas para untarlos. Se cuidadoso y no untes más allá de lo necesario, ya que si te caen pequeñas gotitas por ejemplo en los pedales podrás tener algún accidente si el pie se resbala. Lo mismo puede suceder con los frenos.

– A la hora de salir a pedalear, y especialmente si hace poco que hemos hecho el engrase, es muy conveniente que revisemos que todos los tornillos y demás llaves están perfectamente ajustados y apretados para evitar accidentes o pérdidas incluso de los mismos durante los trayectos.

– De vez en cuando, visita también la tienda en la que has comprado tu bicicleta o un establecimiento especializado en caso de que la hayas adquirido de segunda mano, ya que los profesionales sabrán indicarte si es necesario que cambies algunas de las piezas o repuestos.

– Si vas a mudarte, tu bici ha de estar entre los objetos a los que más atención deben prestar los operarios. Aunque normalmente estos la envolverán con mantas viejas, puedes evitar que coja polvo haciendo el embalado tú mismo, ya que esas telas han sido utilizadas en otros transportes y habrán estado apoyadas en la calle y en un montón de sitios con suciedad. El papel de burbujas es genial para evitar que se raye o sufra golpes, e incluso si quieres un embalaje más profesional puedes guardarla en una caja de cartón. No te van a servir las típicas cajas que sobran en las tiendas o supermercados, será mejor que vayas a un especialista como Cartonajes Mimó a comprarlas.

– Por último, para darle un buen lavado de cara de vez en cuando, también podemos optar por pintarla. La pintura es muy barata y apenas necesitamos una pequeña cantidad, ya que la superficie a pintar no es muy grande. Para poder darle color debemos limpiarla muy bien y darle un decapado y un lijado perfecto para evitar que después se produzcan grumitos al poner la pintura, bien con un pincel o incluso con espray si tenemos un lugar apropiado donde aplicarlo sin manchar el entorno. Hay que tener en cuenta que esta operación no la pueden hacer todos los aficionados, ya que se requiere desmontar la bici y puede ser un problema volverla a unir para los más inexpertos.

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