Seguridad para nuestra mascota en el coche

Seguridad para nuestra mascota en el coche

Aunque no consideremos que llevar a nuestra mascota suelta en el coche no supone ningún riesgo (“el trayecto es corto”, “él está tranquilo en su asiento”, “qué puede pasar”), los datos revelan que miles de accidentes ocurren al año con pérdidas animales y humanas por culpa de esta falta de responsabilidad en seguridad vial.

Las precauciones a tomar son diferentes si nuestra mascota es un gato, un cachorro de westy, de pastor alemán o si vamos a comprar un yorkshire toy. En estos criaderos de pastor alemán, westy y yorkshire terrier podrán asesorarnos al respecto.

Controlar a nuestra mascota cuando viaja como pasajero junto a nosotros el vital para su seguridad y la nuestra. Durante la conducción pueden ocurrir varias incidencias que no controlamos:

  1. Un accidente o altercado en la carretera puede provocar que choquemos o que nos veamos obligados a realizar un frenado brusco. En esta situación, si nuestra mascota está suelta dentro del vehículo, es muy probable que salga disparada hacia alguna parte del vehículo, provocándole así alguna conmoción, herida o la muerte.
  2. Una situación imprevista puede poner nervioso al animal durante la conducción (excesivo ruido interior o exterior, calor…) distrayéndonos. Es habitual que los perros que están sueltos dentro del coche se acomoden sobre sus dueños que van como pasajeros o, aún peor, sobre el conductor del vehículo.
  3. Los perros que asoman la cabeza por fuera de la ventanilla también pueden suponer una distracción para el conductor del vehículo o para los otros conductores. Es frecuente el riesgo de caída del vehículo en estos casos, aumentando el riesgo de accidentes, y no digamos ya el riesgo de atropello del animal.

arnés

Según el tamaño del animal podemos optar por tres sistemas de seguridad distintos:

a) Arnés sujeto al cinturón de seguridad. Este sistema es similar al que utilizan las personas y el más recomendable para perros medianos y pequeños. Es importante vigilar que la longitud de la correa que sujeta al perro con el cinturón sea lo suficientemente corta como para impedir que el animal se desplace por el coche y para evitar impactar con el asiento delantero o el cristal en caso de frenazo o accidente.

b) Rejilla divisoria entre la parte trasera y delantera del vehículo, donde se encuentran los familiares. Esta opción es la más recomendable para animales de gran tamaño que se transportan habitualmente en rancheras o vehículos que disponen de un departamento trasero para tal fin. Aun optando por esta opción de separación, se recomienda asir al animal de alguna manera para evitar lesiones en caso de impacto.

c) El transportín es válido para animales grandes y pequeños, y suponen el medio más seguro de todos los mencionados, siempre y cuando los ubiquemos adecuadamente en el vehículo. En el caso de animales grandes, el transportín debe ir en el maletero, lo más cerca posible del respaldo y en posición transversal respecto a la dirección de la marcha. El transportín de los animales pequeños deberá colocarse sobre el suelo, detrás de los asientos delanteros y nunca sobre el asiento, aunque tomemos la precaución de colocarles el cinturón (las pruebas realizadas indican que la caja se rompe y el animal sale disparado). Si estamos dispuestos a instalar algún sistema de anclaje en nuestro vehículo para fijar mejor la estabilidad del transportín ya sería perfecto.

También hay camas para perros pequeños que podemos instalar en el asiento del coche como si se tratara de una sillita de bebé, y colocar al perro sobre ella enganchando un arnés especializado al cinturón de seguridad como hemos explicado más arriba.

Y algo básico que lamentamos recordar aquí es que el abandono de mascotas es uno de los principales motivos de accidentes relacionados con mascotas en nuestro país, con consecuencias mortales, tanto para el animal como para las personas. Los perros abandonados acaban frecuentemente en las carreteras (generalmente porque los han abandonado allí o bien porque buscan el vehículo que los transportó hasta el lugar del abandono) y se cruzan con el tráfico. Los conductores, por evitar atropellarlos se desvían o chocan con otros vehículos. En ocasiones el conductor tiene la sangre fría de cometer el atropello para evitar males mayores, lo cual no siempre es así, ya que los vehículos pueden sufrir desperfectos debido al impacto, y los animales pueden salir despedidos, dando lugar a nuevos impactos y accidentes. Huelga decir que la experiencia de atropellar a un animal no resulta nada agradable.

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