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A correr con el can

Amantes de los animales hay muchos. Amantes de los perros en particular, todavía más. Es natural, debido a la naturaleza canina y la unión que desde hace milenios mantiene con el hombre. El perro es el compañero fiel por naturaleza del ser humano. Un tándem perfecto que surge de un proceso de domesticación que unió a estas dos especies de por vida.

Quien tiene perro, lo sabe. Quien lo ha tenido, lo sabe también que acaba teniendo otro. La compañía de uno de estos maravillosos seres es siempre grata. Hasta el peor perro, será siempre, mejor que el mejor humano.

Vicisitudes a parte de la comunión entre humanoides y canidos, cada vez son más los perrunos que anhelan, ansían y quieren realizar actividades con su fiel amigo. Desde Animales por Avión corroboran este hecho. La preocupación de los poseedores de mascotas por su bienestar y pasar tiempo juntos, les lleva a tomar decisiones como incluirlos en sus vacaciones. De ahí que, podamos encontrar, desde servicios de transporte aéreo hasta actividades a desarrollar con ellos.

Una de esas actividades que a todo amante perruno gusta realizar con su can, es correr. Los corredores que tienen mascota, están deseosos de que esta les acompañe en su rutina de ejercicio diario. Para hacer eso posible, es conveniente tener en cuenta una serie de pautas, tanto para el dueño como para el perro.

A parte de poder realizar actividades intrínsecamente perrunas como Agility o canicross, salir a correr por el mero hecho de correr con tu perro es tan divertido como gratificante. Sin duda, es el mejor compañero, siempre y cuando, el animal este preparado.

Consideraciones previas antes de salir a correr

Los canes son animales que disfrutan de la carrera, de hecho, la mayoría de sus desplazamientos son corriendo. Cuando los sacas a pasear y los sueltas en un espacio abierto, corren. Corren, saltan, juegan. Lo hacen de forma natural y por diversión. Sin estrés, como sucede a los humanos que siempre andamos poniendo metas, distancias tiempos… Correr con tu can, te ayudará a disfrutar más de tu entrenamiento, solamente por ver como disfruta él.

Un perro, obliga a abandonar la vida sedentaria. Su necesidad de salir a pasear implica al dueño que siempre debe ser consciente de esas necesidades. Si añades la necesidad propia de tu entrenamiento, la rutina del deporte será mas fácil de mantener.

Antes de nada, lo primero que debe hacerse, es consultar con el veterinario. Del mismo modo que para una persona, iniciarse en el deporte debe seguir un proceso, para los perros conviene hacer lo mismo. Aunque ellos corran por costumbre, lo hacen a su ritmo, a su aire y sin mayor objeto que el disfrute. Por tanto, una visita al veterinario para verificar el estado y la predisposición de la mascota es adecuada. Algunos perros padecen anomalías que pueden ser contraproducentes para salir a correr, como por ejemplo puede ser el caso de un perro con displasia de cadera, alérgico o de gran tamaño.

No todos los perros son adecuados para entrenar de forma continua. Algunas razas difieren de otras en cuanto a características físicas, por lo que la práctica deportiva puede ser contraproducente. Para practicar running, las razas con hocico largo y no braquicéfalos (morro chato) son ideales. El tamaño, también es un factor a considerar junto a su fisionomía. Correr con un buldog francés puede retrasar la carrera, en tanto que hacerlo con un Jack Russel puede derivar en una competición por la velocidad. Razas como el braco alemán, un pointer, pastor alemán o un border collie, resultan excelentes compañeros. En tanto que carlinos, chihuahuas o yorkies, pueden cansarse rápido o hacer perder el ritmo.

Una vez tienes claro que puedes empezar a correr con tu can, tienes que hacerte con una correa adecuada y especial para la actividad. La normativa exige que los perros vayan siempre atados. Afortunadamente, la actividad requiere ir al mismo ritmo y aunque la correa normal de paseo no es válida, existen numerosas opciones en el mercado. Son especificas para este fin las correas flexibles, con longitud adecuada y que se sujetan a la cintura. Estas correas, permiten total libertad de movimientos y el anclaje, unido a un arnés especial para el perro, le proporcionará también la libertad necesaria, evitando el riesgo de lesiones que puede producirse si tratamos de correr con el utilizando el collar normal.

La paciencia es indispensable. Esperar a que el can tenga al menos un año de edad para empezar a correr con él, es fundamental para que este totalmente desarrollado y sus músculos y articulaciones se encuentren a pleno rendimiento. Como puede ocurrir con un niño, si entrena de forma excesiva antes de alcanzar su desarrollo, el desarrollo normal puede verse afectado negativamente.

Ahora sí, nuestro compañero peludo ya es adulto y esta listo para empezar. Inevitablemente, habrá que ir poco a poco, paso a paso. No es menester correr el primer día una distancia de veinte kilómetros. Hay que ir de forma paulatina incrementando el tiempo y la distancia. Permitiendo que el can, vaya cogiendo fondo, como cuando el humano se inicia en el mundo del running. Este paso de adaptación ayudará a potenciar su resistencia y en poco tiempo, las distancias y la intensidad serán mayores.

No hay que descuidar las articulaciones y músculos de nuestro fiel amigo, como tampoco hay que olvidarse de las almohadillas. Sus zapatos no son de quita y por. El entrenamiento gradual por el terreno adecuado, favorecerá ese endurecimiento de las almohadillas que evitará daños mayores y posibles lesiones. Lavar bien la zona una vez termine la carrera, sobre todo si ha sido por terreno sucio es tan importante como la ducha humana.

Evitar entrenar cuando las temperaturas son elevadas. Para ellos una temperatura superior a los veintidós o veintitrés grados es demasiado. En estos casos, mejor posponer la carrera o ir con sumo cuidado. En el momento que el animal empiece a jadear demasiado (es su manera de refrigerarse), mejor parar.
Mantener una hidratación adecuada y por supuesto proporcionarle una buena alimentación para que sus niveles de energía se mantengan a tope. Nada de comer una hora antes y después del ejercicio y llevar siempre agua para el camino. Para darle de beber, esperar a que deje de jadear y se relaje, así se evita que trague aire mientras bebe que puede derivar en una dilatación estomacal nada recomendable.

Tener en cuenta la superficie por la que va a correr. Los humanos contamos con calzados diferentes para cada terreno. Los canes solo cuentan con sus almohadillas. Cuidarlas y protegerlas es fundamental. Evitar superficies duras como el asfalto o la tierra dura, sobre todo si no esta habituado y decantarse por tierra blanda, hierba o arena de playa (para los más afortunados que la tengan cerca). Existen en el mercado diferentes cremas para ayudar a endurecer sus almohadillas, consultar al veterinario respecto a este tema será la mejor forma de saber lo que conviene a nuestro peludo amigo.

Mantener pautas de descanso entre entrenamientos para evitar el sobreesfuerzo y hacer que nuestra mascota tenga más ganas de salir a correr en pareja. Igual que sucede a las personas, no se puede practicar un deporte todos los días a todas horas. Hay que dosificar las salidas y dejar días de descanso.

Ni que decir tiene que correr con el can no sustituye las rutinas diarias de paseo y juego. No se trata de suplir sus paseos y tiempo de socialización con carreras de entrenamiento. Una cosa es su esparcimiento y otra, realizar actividades juntos. Los perros tienen sus necesidades y hay que tenerlas en cuenta y priorizar sobre ellas para garantizar su bienestar.

Si te gusta correr y te gusta pasar mas tiempo con tu perro, no dudes en incluirlo en tu rutina deportiva. El vínculo que se establece entre perro y humano ya es fuerte de por sí; con estas rutinas, se fortalecerá y potenciará más todavía. Además de estrechar lazos, te ayudará a mantener la rutina, a ser constante (en el caso de que te cueste esto del deporte) e incluso, a socializar.

Siguiendo estas sencillas recomendaciones, podrás salir a correr con tu perrete sin miedo a que surja algún problema. Independientemente de lo comentado, cada perro es un mundo, por lo que consultar al veterinario antes de empezar a entrenar es determinante. Si bien es cierto, como ya hemos comentado, que no todas las razas cuentan con la misma predisposición y en algunas no es para nada recomendable entrenar, puede darse el caso de que un perro de una determinada raza pueda correr sin problemas. Siempre y cuando el animal quiera y pueda correr sin que sea contraproducente, será beneficioso para ambas partes del equipo.

Además de existir otras disciplinas deportivas que se practican con mascota, como las ya citadas Agility o canicross, e incluso actividades acuáticas para practicar con tu can, siempre lo mas sencillo, es lo mas gratificante. Correr con tu perro, simplemente por el mero placer de correr con él, es sin duda lo que más nos hará disfrutar. Lejos de estrés, pretensiones, competición y ritmos. A correr con tu can, si más.

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