Invirtamos en deporte y juventud

Invirtamos en deporte y juventud

Hola a todos, me llamo Toni y me han pedido que os cuente mi experiencia y cómo, un grupo de chavales, cambiamos un poco la conciencia de todo un pueblo y de un alcalde.

Tengo 19 años y vivo en un pequeño pueblo de Albacete de menos de 1000 habitantes cuyos dirigentes (alcaldes y demás cargos que no sé ni cómo se llaman) se habían acomodado de tal manera que sólo  invertían dinero en lo que a ellos les venía bien. Las fiestas, por supuesto, se llevaban una buena rebanada, al igual que el centro cultural y algunos cursos que pusieron en marcha hace un par de años para jubilados.  Y es que la media de edad en Arandillo debe rondar los 60 años, más o menos.

Por otro lado, sin embargo, les oía hablar y promulgar a los cuatro vientos que tenían que conseguir aumentar la población infantil, que no hay niños suficientes como para que le pueblo siga viviendo y perdurando, que necesitan gente joven que tenga hijos para mantener abierta la escuela, y cosas por el estilo, pero por más que me preguntaba cómo pretendían conseguir eso si no invertían en nada que tuviera que ver con la juventud la respuesta siempre era el silencio. Me daban ganas de darles alguna que otra colleja pero, por prudencia y educación, me quedaba el margen.

Mi primo pequeño, que tiene ahora 15 años, es un apasionado de las bicis y viene todos los fines de semana al pueblo a ver a mis abuelos, e incluso los puentes se vienen también a pasar aquí unos días y hace ya casi un año me convenció para salir con la bicicleta los dos, algo que resulto muy dificultoso porque el antiguo circuito para bicis estaba hecho polvo y si se te ocurre ir pos las carreteras del pueblo te saltan todos los abuelos diciendo que vamos a atropellar a alguien (cuando la realidad es que ellos deberían caminar por la acera y no por en medio de la calzada, pero ese es otro tema).

Tras cabrearnos y entender que si queríamos algo debíamos intentar cambiarlo me reuní con mis colegas, que no son muchos en el pueblo la verdad, y montamos un puesto para recaudar fondos en el mercadillo del pueblo, cada jueves y cada sábado, para arreglar el circuito. No sé cómo lo conseguimos pero la voz se corrió tanto que la empresa aglomeradosgb.eu  nos llamó por teléfono y nos mandó diez botes de su producto, asfalto envasado. Todo un detallazo la verdad. Dos meses después de todo esto convencimos a una empresa de construcción que tiene la sede en una pedanía cercana para que se unieran a nosotros en el trabajo de la reconstrucción de la pista y en dos meses, trabajando todos los fines de semana, conseguimos la reapertura.

Como no gastamos le dinero que recogimos en el mercadillo (que no fue mucho la verdad) organizamos una fiesta de inauguración a la que invitamos a todo el pueblo, incluido el alcalde, y menuda sorpresa nos llevamos cuando allí mismo, justo antes de que mi primo cortara la cinta (le cedimos el honor a él), el alcalde anunció una importante inversión para crear carril bici, un polideportivo con piscina y actividades juveniles.

Puede que no tuviera nada que ver, pero también puede que nuestro esfuerzo y el ver que había gente que se unía la causa, removiera un poco la conciencia de pueblo así que, en parte, hemos sido nosotros, un grupo de chavales, los que han concienciado a todo un pueblo.

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